lunes, 24 de octubre de 2011

Triestina, Italia.

La luz que apenas se divisa en el gris
el dulce hastio de la quietud
la jaula ha de quebrarse
al compas de los rayos

se abren camino ,una vez mas
hasta la tranquera colonial, el camino empedrado
preguntas, desencuentros,
cuesta arriba
preguntas, encuentros

descenso,
una escalera que pretende fundirse en la tierra
al constante reparo de los arboles,
en continuo abrazo con la tierra.

Delante, muelas enterradas
bigotes blancos, rojos, (el tren)
y otro trecho a seguir.

Se abre en el paisaje una pergola natural
el cadaver de un auto,
los engranajes negros siempre tienen su lugar
mas no querer mirar atras

enhorabuena, se hace notar el lecho
el caudal incansable
la sed insaciable
A la espera de la balsa, el barquero demora.

Otro intento fallido en cruzar el rio,

lunes, 10 de octubre de 2011

Colina vacia

En visperas de tormenta y fuertes vientos
emprenden su busqueda los guerreros (del tiempo)
bicicletas que fluyen entre hilos de aliento
dan pie al pulso violento

se erige ante ellos la entrada,
el templo que llora colina arriba
mientras que las hojas cubren la herida
queriendo ser manto a la sangre perdida

las columnas dan bienvenida a la mirada triste
mientras se dejan asesinar por el clima, dan fe de memoria
paredes caidas, ideas calladas, historia hecha trizas

el cielo rompe en llanto, los guerreros se retiran,
divisan ropas raidas, el refugio del guardian
quien ausente se encuentra padeciendo,
viviendo el abandono de causas sordidas