No es turno de ojeras ;
no hay lugar a canas
estando cerca de casa
Con los nudillos a tierra
le grito a mis andanzas
le ruego a mi fortaleza
y con su pie en el pecho
invoco el aura blanca.
De paso a zancada el alma sangra
el hambre ya es hombre
que si bien agita los codos
lejos estan de ser alas
Estando a la deriva
la sed recorre el cuerpo que muta
que desfigura la cara palida
trastabilla, cae y se raspa
Dame el niño que llora, rie y besa.
MB
miércoles, 2 de marzo de 2011
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